Llego a los últimos días del 2025 con la lengua afuera, quemado y triste de todo el año. Creo que mi cuerpo y mi mente necesitan desconectar del día a día. Del trabajo, que este año ha venido con un cambio de paradigma que nos ha supuesto empeorar. De la familia, que con la operación a mi hermano que ha testado paciencia, miedo y sufrimiento.
Siento una decaída generada, sobre todo, por un cambio laboral de mi puesto de trabajo que nos ha llevado a una situación de peor funcionamiento sin poder decidir nada a pesar de estar contentos con nuestro trabajo. Al estar tantas horas cada día, afecta a mi vida en general, aunque intento separar trabajo y vida personal.
Me conozco y no me gusta no ser el capitán que decide en mi vida, por lo que si la situación me reporta malestar es que el cuerpo me está diciendo algo claro.
2025 se cierra como puerta que intenta dejar de pasar la corriente en la que me he venido encontrando. 2026 es un año de cambios, a nivel mental y físico, con incertidumbres pero a la vez con expectativas de mejora para darle la vuelta a la situación en la que me encuentro. Aunque mis palabras suenan derrotistas, ya he realizado los primeros pasos para revertir la situación a título personal. Lo comentaré dentro de los propósitos del 2026.
Este ha sido mi resumen:
- ENERO
En enero comencé con la puesta en marcha del módulo de PM en SAP. Fue un mes durísimo, que por desgracia se ha ido alargando durante todo el año. Muchas horas, esfuerzo mental, 20 personas dependiendo de soluciones por un trabajo que no se realizó en su momento. Acababa el día destrozado. Sin embargo, a diferencia de hoy, aunque acababa destrozado, no estaba anulado y mi trabajo era mi trabajo. Ahora, por ejemplo, ese trabajo se ve arrinconado.
Terminó el mes con la publicación de nuestro libro de relatos. Tremendamente contento con compartir letras con mis compañeros de taller y ver el gran trabajo de cada uno de ellos. Personalmente, la creación de este relato vino de una época de mejora personal y de crecimiento creativo que, de momento, me acompaña.

- FEBRERO
Febrero siguió con un mes anodino de trabajo. Lo mejor vino con la vuelta de Ana, había conseguido cambiar su trabajo de Gijón a León y durante este año pudimos estar juntos y convivir, disfrutando de mi caos personal que me acompaña.
- MARZO
Comencé a entrenar en serio este mes porque en abril marchaba a mi viaje anual con los compañeros de la bici. Seguía con el piano, poco a poco y veía mejoras. El trabajo seguía estando dentro de la tensión de enero y el cansancio se me acumulaba.
- ABRIL
Mi viaje a Mallorca con mis compañeros de bici fue un empuje de energía, de liberación. La tranquilidad de no tener más que dar pedales esa semana, me devolvió al estado que me hace sentir bien y que adoro pero que este año se me ha puesto cuesta arriba hasta el punto de no tener energía ni ganas por coger lo que me da razones para liberarme del yugo diario.
A finales de abril, junto con los compañeros de escritura, Ana y yo fuimos a Madrid para ver la Biblioteca Nacional y recorrer Madrid.
También vimos a Luis Piedrahita, nuestro cómico de cabecera que nos arregla los males y nos saca una sonrisa siempre.
- MAYO
En mayo, también junto a los compañeros de escritura, fuimos a Toro a ver a la senior del grupo y a pasar tiempo disfrutando de su buen vino.
El mayor condicionante fue la operación de mi hermano. Estuvimos hasta septiembre condicionados con su salud, otra muesca más para él y para nosotros, que nos desalentaba y minaba la energía ya que las complicaciones asociadas conllevaba mucho dolor, pérdida del ojo, viajes y angustias.
Todo ello, intentando por mi parte dar una opinión más lógica y analítica que visceral y enérgica, me dejaba cansado al ser punto de apoyo de mi familia.
- JUNIO
En junio, para aprovechar que Ana había hecho el examen de oposición, fuimos a Cangas de Onís un fin de semana para conocer la zona, poner una vela a la Santina y por desgracia del tiempo, sin posibilidad para bañarnos o hacer ruta en los Lagos.
- JULIO
Este mes dio paso a un periodo de disfrute necesario que el cuerpo pedía como agua de mayo. A principios de julio, la familia y Ana fuimos al regalo de reyes que habíamos comprado: Concierto de Joaquín Sabina en Madrid. Fue un fin de semana donde aprovechamos para ver El Prado, el Palacio Real y disfrutar, sobre todo, de la gira de despedida.
También hubo tiempo de ver El piano du lac con un agradable picnic, ver a la OSCYL en la catedral y visitas guiadas al MUSAC. Vimos varios espectáculos de circo y a Carmen París (uno de los mejores conciertos del año).
Con el fin de julio, también sucedió el problema laboral con el que me veo inmerso y del que no me ha hecho bien. Por fortuna, a finales marchaba a Málaga con Ana y desconectaba de todo disfrutando de compañía y tiempo.
- AGOSTO
En Málaga aprovechamos para pasear, playa y visitar el museo Centro Pompidou. A la vuelta a casa, a mediados de mes, fui consciente de la horrible situación que el fuego había creado en nuestra región.
Fue un mes bueno, justo la calma antes de la tempestad que ya empezaba cuando a finales de mes hicieron el cambio pactado y todo se tornó bastante más áspero.
- SEPTIEMBRE
En septiembre aproveché el examen de Ana y nos hicimos un road tour por Salamanca y Portugal. El país luso me hace recordar a los buenos momentos que pasé hace tantos años. Hicimos un par de tours guiados en Oporto y Lisboa, pusimos una vela en Fátima (y que cumplió su cometido) y volvimos por Ronda hasta Málaga para luego descansar otra semana.
El 22 de septiembre fui recompensado al ver la cara de felicidad de Ana al haber aprobado la oposición mientras estábamos dando una vuelta por Torremolinos. Fue un momento que cambió el año y da un paso a lo que será el 2026. Se liberó de las cadenas y verlo en directo y ver cómo va a crecer a partir de ahora será un placer.
Y por supuesto, lo celebramos comiendo en el Burger King como lo prometimos.
Me quedó el debe de no poder coger entradas para Radiohead. Mientras, en el trabajo veíamos que el cambio formalizado había sido un engaño en el que éramos simples peones.
- OCTUBRE
Después de más de 8 años sin ir a las charlas TED, nos encontramos allí. Fue una experiencia muy buena que repetiremos y no dejaremos que pase tanto tiempo. También estuvimos viendo el monólogo de David «Regulinchi» que fue como su nombre indica.
Comencé de nuevo un taller de escritura y piano. Volví al día a día y a estar un poco como pollo sin cabeza. También presenciamos varias obras de teatro en el Albeitar.
- NOVIEMBRE
En este mes, mi cansancio ya se me hacía palpable por mi desempeño diario en el trabajo. Me sentía triste, roto. Los compañeros me apoyaban, mi pareja me apoyaba, pero la verdad es que el problema externo me hacía daño en mi interior. Todas las palabras de ánimo o de «hay que aguantar», no las soportaba porque era una vía libre a decir que aceptaba la situación en la que estaba y quedarme en ese camino iba a seguir doliendo aunque lo aceptara.
Pude desconectar viendo teatro y monólogos. Primero a Pantomina Full y luego a Ángel Martín. El primero me gustó más que el segundo, quizá porque era la primera vez que les veía.
- DICIEMBRE
Intentando sobrevivir al caos laboral llegamos a finales de año. El bagaje del año es que todos estábamos hechos unos zorros. Me costó mucho ir al cóctel de empresa, me costó ir a trabajar, me costó intentar hacerme entender con mi superior. Es un claro punto que debo mejorar de cara al 2026.
Aprovechamos que Melendi tocaba en Burgos y fui con Ana y mi hermano allí. La navidad se respira con tranquilidad, tanto familiar, como personal y de amistad. Menos es más y tras este año, hay que ir al fondo, a lo básico, para volver a buscar lo motivante, lo que me hace sonreír en esta vida y con lo que me siento identificado.
Cuando lo interno está bien y es lo externo lo que toca tu caparazón, hay opciones como aceptar o cambiar. Cuando es de ámbito laboral, uno puede aceptarlo si no le genera malestar. Mi caso es de cambio para estar mejor en lo laboral, entiendo así mi vida y así debo seguir para no fallarme a mi mismo. Hay choques, como es lógico, pero no debo ceder en mi felicidad de cara al 2026.
Con este pequeño pensamiento, debo caminar, sabiendo que será un año de cambios, que no es malo, sino que me proveerá de nuevos caminos y de nuevas experiencias con las que enriquecer mi vida.
